Alvar Núñez Cabeza de Vaca
Naufragios
Barcelona: Orbis + Origen, 1983.
Conocí a Cabeza de Vaca como primera lectura del curso Transculturaciones -del profesor Julio Ramos- durante el intercambio en UC Berkeley. Era interesante cómo el profesor planteaba el inicio de su curso desde este libro, porque en él, el colono vive un proceso inverso al del común de los españoles que venían a América: tras el naufragio de su barco y la muerte de la mayoría de sus compañeros, desde el total desamparo tiene que incorporarse al mundo y al sistema de vida indígenas para sobrevivir.
Y lo releí durante las vacaciones de septiembre.
Entre las cosas que me llamaron la atención las dos veces que lo leí:
1. La diversidad de pueblos, organizaciones y costumbres que iba encontrando a su paso.
2. La fuerza de los colonos españoles para abrirse camino en una tierra absolutamente desconocida.
3. La dificultad de la vida de los indios, el hambre, el frío y la relación de lucha y dependencia directa con la naturaleza.
4. El humor negro e irónico con que está escrito el libro, especialmente por cuanto el autor se ríe de sí mismo y de sus desventuras, a la vez que se gloria por haber sobrevivido al naufragio y a los 8 años vividos en medio de los indios, sin contacto con cristianos.
5. La improvisada transformación del protagonista en chamán para complacer a unos indios y las sanaciones que realiza luego, cuando comprueba que dan resultado.
6. El choque que experimenta al encontrarse con sus compatriotas en el norte de México. No lo reconocen, ni respetan tampoco a los miles de indios que con él vienen. De ahí, tomo el párrafo de uno de los capítulos finales:
"...Anduvimos mucha tierra, y toda la hallamos despoblada, porque los moradores de ella andaban huyendo por las sierras sin osar tener casas ni labrar, por miedo a los cristianos. Fue cosa de que tuvimos muy gran lástima, viendo la tierra muy fértil y muy hermosa y muy llena de aguas y de ríos, y ver los lugares despoblados y quemados, y la gente tan flaca y enferma, huida y escondida toda; y como no sembraban, con tanta hambre se mantenían con cortezas de árboles y raíces. De esta hambre a nosotros alcanzaba parte en todo este camino, porque mal nos podìan ellos proveeer estando tan desventurados que parescía que se querían morir. [...]Como los víamos tan atemorizados, sin osar parar en ninguna parte, y que ni querían ni podìan sembrar ni labrar la tierra, antes estaban determinados a dejarse morir, y que esto tenían por mejor que esperar y ser tratados con tanta crueldad como hasta allì." (Cabeza de Vaca, 147-148)
Mirar este artículo por si es interesante. Por Jorge Zavaleta Balarezo
http://www.letralia.com/120/articulo06.htm
Encontrado el 21 de abril de 2006
sábado, noviembre 05, 2005
miércoles, noviembre 02, 2005
Jim Botón
Ende, Michael.
Jim Botón y Lucas el maquinista.
Barcelona: Noguer, 1962.
Es extraño releer los libros de la infancia. Se comprenden otras cosas con los años. Y a veces, de tanta comprensión, se hace más difícil ver la magia. Por que quizás, la magia de los adultos está en otras cosas. Aunque definitivamente, crecer es una renuncia a lo mágico, por lástima.
Me reencontré con Jim Botón en las estanterías de mi colegio, después de un paseo por la biblioteca. Por deformación profesional, las bibliotecas se han transformado en una predilección y una visita obligada. Otra de las cosas que comienzo a comprender de adulta, es la predilección de mi padre por ir a ver construcciones en obra en sus tiempos libres. Deformaciones profesionales...
Pero en fin, vamos a Lucas. He disfrutado leyendo el libro, pero ha significado una prueba de constancia. Es fácil y rápido de leer, pero -gracias a Dios!-ya no estoy para estas temáticas. Recordaba haberlo gozado realmente cuando niña (lo leí cerca de los 10 años, en un ejemplar de la biblioteca de Las Condes, de esos que había que leer rápido antes de que venciera el plazo!), pero ahora descubrí que no recordaba absolutamente nada.
De modo que tras las figuras de Jim y Lucas he tenido que recomponer la relación con su país-isla, Lummerland, la llegada del pequeño Jim, la amistad con el maquinista y el viaje que emprenden a China porque ya no tienen donde vivir en su propia isla. La copia del lenguaje chino es notable, así como ciertas imágenes del viaje.
Michael Ende es muy gracioso, impera un humor alemán, algo absurdo y bastante irónico, aunque en el fondo de la novela está siempre presente ese candor de creer en los héroes que es tan adorable y necesario, sobre todo en la literatura para jóvenes.
Me falta el último capítulo, pero creo que para mañana ya estará. Lo he leído sobre las micros: las personas de los asientos cercanos miran las ilustraciones con curiosidad. Por hoy, solo puedo decir que venía leyendo y se me pasó el paradero. Buena señal.
Jim Botón y Lucas el maquinista.
Barcelona: Noguer, 1962.
Es extraño releer los libros de la infancia. Se comprenden otras cosas con los años. Y a veces, de tanta comprensión, se hace más difícil ver la magia. Por que quizás, la magia de los adultos está en otras cosas. Aunque definitivamente, crecer es una renuncia a lo mágico, por lástima.
Me reencontré con Jim Botón en las estanterías de mi colegio, después de un paseo por la biblioteca. Por deformación profesional, las bibliotecas se han transformado en una predilección y una visita obligada. Otra de las cosas que comienzo a comprender de adulta, es la predilección de mi padre por ir a ver construcciones en obra en sus tiempos libres. Deformaciones profesionales...
Pero en fin, vamos a Lucas. He disfrutado leyendo el libro, pero ha significado una prueba de constancia. Es fácil y rápido de leer, pero -gracias a Dios!-ya no estoy para estas temáticas. Recordaba haberlo gozado realmente cuando niña (lo leí cerca de los 10 años, en un ejemplar de la biblioteca de Las Condes, de esos que había que leer rápido antes de que venciera el plazo!), pero ahora descubrí que no recordaba absolutamente nada.
De modo que tras las figuras de Jim y Lucas he tenido que recomponer la relación con su país-isla, Lummerland, la llegada del pequeño Jim, la amistad con el maquinista y el viaje que emprenden a China porque ya no tienen donde vivir en su propia isla. La copia del lenguaje chino es notable, así como ciertas imágenes del viaje.
Michael Ende es muy gracioso, impera un humor alemán, algo absurdo y bastante irónico, aunque en el fondo de la novela está siempre presente ese candor de creer en los héroes que es tan adorable y necesario, sobre todo en la literatura para jóvenes.
Me falta el último capítulo, pero creo que para mañana ya estará. Lo he leído sobre las micros: las personas de los asientos cercanos miran las ilustraciones con curiosidad. Por hoy, solo puedo decir que venía leyendo y se me pasó el paradero. Buena señal.
sábado, octubre 08, 2005
Chevallier, Ende, Kundera, Huneeus, Anónimo, A. Nónimo
Los ultimos leídos, de julio a octubre:
Chevallier, Brigitte. Como leer tomando notas.Buenos Aires: FCE, 1999.(1992)
Ende, Michael. Jim Botón y Lucas el maquinista. Barcelona: Noguer, 1962.
Kundera, Milan. El telón. Barcelona: Tusquets, 2005.
Cabeza de Vaca, Alvar Nuñez. Naufragios. Barcelona:Orbis + Origen, 1983.
Huneeus, Pablo. La Cultura Huachaca. Santiago: Nueva Generación, 1994.
Anónimo. Lazarillo de Tormes. Barcelona: Debolsillo, 2002.
A. Nónimo. Vocal Nº 6. Santiago: Esa editorial, 2005.
Ende, Chevallier, y A. Nónimo están inconclusos. Además leí El vestidito negro (Alguien McDonnell, editora de Vogue en USA), que le compré a la Isa como regalo de cumpleaños atrasado y Los cuentos de Pedro Urdemales recopilados por Ramón Laval en una edición preciosa de LOM que le regalé a Pablo Quezada.
Y!! me falta por comentar Elizabeth Costello, de JM Coetzee, que le presté a la Maureen y me sospecho que se lo llevó a Viena. Vuelve en enero.
Chevallier, Brigitte. Como leer tomando notas.Buenos Aires: FCE, 1999.(1992)
Ende, Michael. Jim Botón y Lucas el maquinista. Barcelona: Noguer, 1962.
Kundera, Milan. El telón. Barcelona: Tusquets, 2005.
Cabeza de Vaca, Alvar Nuñez. Naufragios. Barcelona:Orbis + Origen, 1983.
Huneeus, Pablo. La Cultura Huachaca. Santiago: Nueva Generación, 1994.
Anónimo. Lazarillo de Tormes. Barcelona: Debolsillo, 2002.
A. Nónimo. Vocal Nº 6. Santiago: Esa editorial, 2005.
Ende, Chevallier, y A. Nónimo están inconclusos. Además leí El vestidito negro (Alguien McDonnell, editora de Vogue en USA), que le compré a la Isa como regalo de cumpleaños atrasado y Los cuentos de Pedro Urdemales recopilados por Ramón Laval en una edición preciosa de LOM que le regalé a Pablo Quezada.
Y!! me falta por comentar Elizabeth Costello, de JM Coetzee, que le presté a la Maureen y me sospecho que se lo llevó a Viena. Vuelve en enero.
sábado, julio 30, 2005
El lector. Bernhard Schlink
Uno más de los libros que compré en Buenos Aires, no sé si porque me gustó el título, o porque había leído la crítica o porque me confundí con la reseña de El último lector, de Piglia.
Probablemente sea eso.
Independiente del motivo, es una lectura que me encantó. Después de leer Sin destino, de Imre Kertesz -que muestra una mirada nueva del Holocausto, desde la perspectiva poco apasionada de un adolescente judío- este libro se transforma en complemento: la historia de la relación ente un niño y una mujer mayor, antigua guardiana de la SS durante la guerra.
Interesante esta forma adolescente de mirar. Creo que calza plenamente con el espíritu general de hoy: la actitud crítica y exploradora de quien comienza a comprender las cosas aunque sabe que no tiene toda la información. Además, calza con la gente que hoy está jubilada y le tocó pelear o vivr la juventud en la guerra.
En fin. Hoy, tras ir a conversar con al Sor Angela a Maipù, conseguí la versión en alemán. y todo por un comentario alpasar!! me encanta la modernidad de la SorAngela.
extracto que me mandó mi amigo felipe lagos:
"¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve
quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? ¿Por qué se oscurece el
recuerdo de unos años felices de matrimonio cuando nos enteramos de que el
otro tuvo un amante durante todo ese tiempo? ¿Acaso porque en semejante
situación no se puede ser feliz? Y, sin embargo, ¡éramos felices! A veces un
final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo
mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque
sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque
no fuéramos concientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor
inconsciente e ignorado ¿es dolor?"
El lector, Bernhard Schlink
Probablemente sea eso.
Independiente del motivo, es una lectura que me encantó. Después de leer Sin destino, de Imre Kertesz -que muestra una mirada nueva del Holocausto, desde la perspectiva poco apasionada de un adolescente judío- este libro se transforma en complemento: la historia de la relación ente un niño y una mujer mayor, antigua guardiana de la SS durante la guerra.
Interesante esta forma adolescente de mirar. Creo que calza plenamente con el espíritu general de hoy: la actitud crítica y exploradora de quien comienza a comprender las cosas aunque sabe que no tiene toda la información. Además, calza con la gente que hoy está jubilada y le tocó pelear o vivr la juventud en la guerra.
En fin. Hoy, tras ir a conversar con al Sor Angela a Maipù, conseguí la versión en alemán. y todo por un comentario alpasar!! me encanta la modernidad de la SorAngela.
extracto que me mandó mi amigo felipe lagos:
"¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve
quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? ¿Por qué se oscurece el
recuerdo de unos años felices de matrimonio cuando nos enteramos de que el
otro tuvo un amante durante todo ese tiempo? ¿Acaso porque en semejante
situación no se puede ser feliz? Y, sin embargo, ¡éramos felices! A veces un
final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo
mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque
sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque
no fuéramos concientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor
inconsciente e ignorado ¿es dolor?"
El lector, Bernhard Schlink
domingo, julio 10, 2005
kawabata, pennac, perec, barylco, sontag, coetzee
Curioso comprobar que la ultima entrada es de mayo y estamos ya a mediados de julio .
fuerte, no?
pero más vale tarde que nunca.
Tras la estadía en Buenos Aires -donde compré- y la posterior semana en cama -en que leí- mi cantidad de páginas mentales aumentó bastante y tengo mucho por comentar. Acá va la lista de libros, en orden de lectura. Los últimos tres están aún en carpeta.
Kawabata, Yasunari. Lo bello y lo triste.
La historia del tardío reencuentro entre un famoso escritor de Tokio y su antigua amante, una pintora que reside en Kioto junto a su joven discípula. Las relaciones entre la familia del escritor y la pareja de pintoras se cruzan y desembocan en un extraño final. Hermosas y sutiles descripciones del ambiente japonés.
Regalo de la Maureen, la Jesús y la Carola. Comencé antes de partir y no seguí, por lata y por que todo el mundo se lo leyó antes que yo en mi casa. Y lo agarré tras Baires hasta terminarlo. Bello y triste libro, no queda nada más que decir. Quedé con una angustia terrible en el final, porque los últimos capítulos presagiaban una mejora en el desenlace (que uno secretamente siempre espera) que por supuesto después no se produce. ¿Por que son así los japoneses? Nunca he visto ni leído nada alegre, todo es sutil y melancólico. Espero que sea por lo poco que conozco.
Pennac, Daniel. Como una novela.
Comprado el día previo y leído en el avión de ida y en el aeropuerto. Buenísima reflexión sobre la forma de desarrollar el gusto por la lectura. Debiera ser lectura obligatoria (ironía contra Pennac) para todo profesor de literatura.
Sontag, Susan. Yo, etc.
Son relatos, una publicación de fines de los 70. Yo pensé que era algo más reciente y cuando lo compré no me fijé. Leí los tres primeros:
Ahora veo que la oposición en este caso no es solo Norte/Sur, sino también (y más bien) hombre /mujer. Distinta la visión de la prostitución de autores hombres latinos que la de una mujer norteamericana. Obvio. Me reconcilio con el texto.
Barylco, Jaime. La revolución educativa.
Después de las aventuras de Laura Carichata necesitaba leer algo claro, sensato, esperanzador. Comencé con La revolución educativa. Jaime Barylco fue un filósofo argentino, al parecer de origen judío. Genial, en las descripciones biográficas de Google dice que lo llamaban "filósofo de la calle" por su capacidad de acercar los temas filosóficos a cualquier público.
El libro es un ensayo, o una serie de reflexiones sobre lo que hay que hacer para lograr una educación efectiva. En suma, se trata de cortarla con las reformas buena onda y ponerle esfuerzo, disciplina y constancia a la enseñanza. Barre con todos los términos rebuscados de la jerga educativa y se permite lanzar bastantes conclusiones que llegan a ser graciosas de tan tajantes. Un placer para leer, fue terapeútico.
Otro libro que creo que debería ser lectura fija en las carreras de pedagogía.
fuerte, no?
pero más vale tarde que nunca.
Tras la estadía en Buenos Aires -donde compré- y la posterior semana en cama -en que leí- mi cantidad de páginas mentales aumentó bastante y tengo mucho por comentar. Acá va la lista de libros, en orden de lectura. Los últimos tres están aún en carpeta.
- Kawabata, Yasunari. Lo bello y lo triste.
- Pennac, Daniel. Como una novela.
- Sontag, Susan. Yo, etc.
- Barylco, Jaime. La revolución educativa.
- Coetzee, J. M. Elizabeth Costello.
- Martín Descalzo, José Luis. Vida y obra de Jesús de Nazareth
- Yourcenar, Marguerite. Cuentos orientales.
- Cómo escribir sobre uno mismo.
- Schlink, Bernard. El lector
Kawabata, Yasunari. Lo bello y lo triste.
La historia del tardío reencuentro entre un famoso escritor de Tokio y su antigua amante, una pintora que reside en Kioto junto a su joven discípula. Las relaciones entre la familia del escritor y la pareja de pintoras se cruzan y desembocan en un extraño final. Hermosas y sutiles descripciones del ambiente japonés.
Regalo de la Maureen, la Jesús y la Carola. Comencé antes de partir y no seguí, por lata y por que todo el mundo se lo leyó antes que yo en mi casa. Y lo agarré tras Baires hasta terminarlo. Bello y triste libro, no queda nada más que decir. Quedé con una angustia terrible en el final, porque los últimos capítulos presagiaban una mejora en el desenlace (que uno secretamente siempre espera) que por supuesto después no se produce. ¿Por que son así los japoneses? Nunca he visto ni leído nada alegre, todo es sutil y melancólico. Espero que sea por lo poco que conozco.
Pennac, Daniel. Como una novela.
Comprado el día previo y leído en el avión de ida y en el aeropuerto. Buenísima reflexión sobre la forma de desarrollar el gusto por la lectura. Debiera ser lectura obligatoria (ironía contra Pennac) para todo profesor de literatura.
Sontag, Susan. Yo, etc.
Son relatos, una publicación de fines de los 70. Yo pensé que era algo más reciente y cuando lo compré no me fijé. Leí los tres primeros:
- "Proyecto de viaje a China", confundidor en la estructura, pero interesante, lleva a reflexionar sobre la cantida de gente distinta que vive en estados Unidos;
- otro sobre una pareja de amigas en Nueva York (si mal no recuerdo) en que una termina en el suicidio;
- "Espíritus Americanos" la vida de una mujer que de dueña de casa de suburbio pasa a ser prostituta en fuga. Con este me bastó para interrumpir la lectura. Me sentí físicamente asqueada por la sordidez del ambiente de motel carretero, en la descripción de la dureza de la vida americana, esa falta de arraigo en la que siempre se puede comenzar de nuevo y ser una persona distinta. Basta con cambiar de Estado.El sexo violento, descarnado, frío, esas vidas sucias, como de trailer... A pesar de que la mirada de Sontag es precisamente una crítica, el relato es tan irónico que uno no sabe donde poner pie. La protagonista,Laura Carichata , es una mujer que aprende a hacerse dura y a buscar su propia vida. La escena final es la de su funeral: la lloran, desconsoladamente, su ex marido, sus dos explotadores cafiches y su marido nuevo, un marino del que ella no se acuerda en la agonía. Y el final es alegre. Después de eso -y sumado a las crueles relaciones de Lo bello y lo triste -, tuve que cambiar a la sección de lecturas edificantes.
Ahora veo que la oposición en este caso no es solo Norte/Sur, sino también (y más bien) hombre /mujer. Distinta la visión de la prostitución de autores hombres latinos que la de una mujer norteamericana. Obvio. Me reconcilio con el texto.
Barylco, Jaime. La revolución educativa.
Después de las aventuras de Laura Carichata necesitaba leer algo claro, sensato, esperanzador. Comencé con La revolución educativa. Jaime Barylco fue un filósofo argentino, al parecer de origen judío. Genial, en las descripciones biográficas de Google dice que lo llamaban "filósofo de la calle" por su capacidad de acercar los temas filosóficos a cualquier público.
El libro es un ensayo, o una serie de reflexiones sobre lo que hay que hacer para lograr una educación efectiva. En suma, se trata de cortarla con las reformas buena onda y ponerle esfuerzo, disciplina y constancia a la enseñanza. Barre con todos los términos rebuscados de la jerga educativa y se permite lanzar bastantes conclusiones que llegan a ser graciosas de tan tajantes. Un placer para leer, fue terapeútico.
Otro libro que creo que debería ser lectura fija en las carreras de pedagogía.
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