jueves, febrero 02, 2006

Huachaquiento

Pablo Huneeus
LA CULTURA HUACHACA o el aporte de la televisión.
Santiago: Nueva Generación, 1994.

Nombro este libro y se me vienen tres personas a la cabeza: Marlenne Miranda, quien me lo recomendó; Tomás Ariztía, que lo cuestionó y Fernando Batlle, quien finalmente me lo prestó y me dió la oportunidad de leerlo (es más, aun está en mi poder!).

Mi conclusión tras leer este libro es que toda persona que se precie de chilena debiera adquirir y leer a don Pablo Huneeus con su "Dios Huachaca".

Es lejos, lejos, lo más gracioso que había leído en un buen tiempo. Y muy lúcido. Las reflexiones son de una furia verdaderamente cómica y los ejemplos tomados como del Show de la Una, transportan a cualquiera que haya sido niño en los 80 a los más nostálgicos momentos de su infancia.

Después de analizar el origen de lo huachaca, el aporte de la TV a la formación de este tipo de cultura y los modelos en que se basa la programación televisiva ("La meta del programa es el comercial que lo interrumpe" se titula uno de los capítulos) enumera los elementos de la cultura huachaca: 1. no es occidental ni popular. 2. inmoviliza donde se está. 3. es fácil. 4. es emocional. 5. es fragmentaria. 6. es metalizada. 7. es evasiva.

Para finalizar, dos cosas notables:

1. La comparación de las propiedades de los productos publicitados con los dioses del Olimpo y el Antiguo y Nuevo Testamento (con citas bíblicas y todo).
2. Las conclusiones que proyecta para sanear la TV. Después de varias sugerencias serias, no puedo dejar de compartir la quinta proposición:

"Instaurar ua franja huachaca de algunas horas sábados y domingos después de las seis. Ahí, y solo entonces, irían los bailongos, fiestocas, seriales baratas, canturreos y demás números de mera diversión que ahora repletan la pantalla y que en pequeña medida también forman parte de la vida"
(155).

Detrás de la prosa furiosa del autor, hay reflexiones verdaderamente acertadas. Sin embargo, no puedo dejar de pensar: viva el cable!!

Kundera y EL Telón

Milan Kundera
El Telón. Ensayo en siete partes
Barcelona: Tusquets, 2005

Compré este libro en septiembre y me sentí orgullosísima de estar leyendo algo tan fresco! Por lo general no tiendo a estar al día con las novedades editoriales...

Y bueno, notables las reflexiones de don Kundera. Es un poco mi amigo. Especialmente, porque por ser de Europa central, como remarca él (o lo que comunmente se llamó Europa oriental, porque había quedado al este de la cortina de hierro) tiene esa visión desde el borde que comparte con la perspectiva latinoamericana. Hace mención de eso en varios de los artículos, entre los que destaco El provincianismo de los pequeños (52) y El provincianismo de los grandes (55) y uno muy bonito sobre el encuentro con la literatura latinoamericana llamado El puente plateado (103).

Entre otros temas trata sobre la diferencia entre la historia y las historias, la Weltliteratur, la vulgaridad, lo verosímil, qué significa ser un novelista, lo cómico, lo trágico, las bromas, la memoria y el olvido.

El libro lleva su nombre porque para Kundera, escribir novelas, implica rasgar el telón de la preinterpretación. Esto es, mostrar los aspectos insignificantes de la vida, sin drama y sin tragedia, incorporando la fragilidad y mediocridad del ser humano, es decir, su prosa.

Vila-Matas 2003

Enrique Vila-Matas
Historia abreviada de la literatura portátil
Barcelona: Anagrama, 1996.

Leí este libro por primera vez el año 2003. Fue un préstamo de la Cata Insausti después de que casi nos encontramos en un coloquio/charla/entrevista? que dió Vila-Matas en la Feria del Libro. Todavía lo tengo en mi poder, aunque ahora mi padre me trajo un ejemplar para mí de un viaje a España. Lo recomendé luego a la Maureen y ahora volverá a las manos de la Cata por intermedio de Marián, en Madrid. Muy portátil! Vila-Matas es para mí un puente de vínculos: lo leí inicialmente en El viaje vertical, por un regalo que Yerko hizo a Eric, que luego Eric me hizo a mí y que finalmente yo regalé Cristian. Y así, no sé si por la naturaleza de los relatos o de qué, me pasa que lo paso a otras personas.

De la historia abreviada digo que: es un libro que me entretuvo muchísimo, no entendí ni jota quienes eran todos los personajes a los que nombraba, ni cuáles eran reales y cuáles inventados, pero lo cierto es que me sentí un poco shandy. y comulgué absolutamente con la idea de lo portátil.

Reseña



martes, enero 31, 2006

Kertész II

Kertész, Imre.
Kaddish por el hijo no nacido.
Trad. Adan Kovacsics.
Barcelona : Acantilado, 2001.

Inicialmente, pensaba partir al Laguito sin lectura, confiando en aprovechar alguna novedad en la surtida casa Larroulet. Al final incluí en la mochila, por si las moscas, una antología llamada Cuentos Orientales de Margarite Yourcenar. Pero no la leí.

Al llegar allá, la Pilar me recomendó este libro, en la línea del que ella misma me había regalado, junto a la Isa y la Elisa, un año atrás. Me impresionó profundamente. Lo había visto varias veces en las librerías y me había llamado la atención el título. Es de esas lecturas que ponen en palabras pensamientos y situaciones ya percibidos.

Se trata de un autoanálisis en el que el autor explica cómo tras los horrores sufridos durante su infancia -a causa del divorcio de sus padres y luego, de la deportación a Auschwitz y Buchenwald- considerar traer un niño al mundo y trascender a través de la descendencia le parece carente de todo sentido. El autor reflexiona sobre la ausencia de un hijo como la negación del futuro de su ser. En torno a un diálogo con el hijo, expone cómo su pensamiento en torno a la idea se transforma desde "mi existencia vista como al posibilidad de tu ser" a "tu no-existencia como liquidación radical y necesaria de mi existencia".

Me llamaron la atención los siguientes aspectos:

1. La actualidad del tema. Es un libro que en el ejemplo de una persona muestra una tendencia de la época.
2. El encuentro con la mujer como posibilidad de "salvación" y la conversación inicial que tiene con ella. La descripción -tan acertada!- del ingreso de toda mujer a su vida:

"...una mujer de sonrisa tímida y movimientos sutiles pide entrar en voz baja y con humildad, cual si llevase la máscara arcaica de una doncella descalza y de pelo suelto, no sé cómo decirlo para no decir una banalidad que, no obstante, diré, toda vez que el truco barato surte efecto y se impone con gran éxito desde tiempos inmemoriales: así pues, ella pide entrar en mi ultimum moriens, o sea, en mi corazón, y una vez dentro mira alrededor con una sonrisa amable y curiosa, lo toca todo con dedos delicados, quita el polvo de esto y aquello, ventila los rincones donde se acumula el aire viciado, tira una cosa y la otra, pone en su lugar las suyas y se instala tranquilamente, de manera pulcra e irresistible, hasta que al final me doy cuenta de que me ha apartado del todo, como a un desterrado en torno a mi corazón, al cual veo brillar a lo lejos con sus puertas cerradas así como el hombre sin techo ve el cálido hogar de los otros; y muchas veces sólo he conseguido volver trayendo de la mano y alojando a otra mujer" (Kertész, 62-3).

3. La descripción del acto de amor del "señor maestro" en el campo de concentración como una acción puramente racional de ejercicio de la libertad (
Kertész, 54-61).
4. La sencillez y sensatez que se percibe en las palabras y actitudes de su mujer. La forma absolutamente femenina en que esta se conduce y la imposibilidad que experimenta al intentar "salvar" a quien se niega a salir de un estado de tristeza del que en definitiva disfruta.
5. La forma de narrar los acontecimientos y pensamientos que lo persiguen, repitiendo una y otra vez los mismos términos, copiando-pegando las mismas frases, de modo que la voluntad de explicarse se hace mucho más explícita, como sucede por lo general en las obras de filosofía o en los textos puramente teóricos.

martes, enero 24, 2006

E. Costello con aires de monja

Coetzee, J. M
Elizabeth Costello
Anagrama


Como nunca escribí sobre
Elizabeth Costello en el post que lo anunciaba ( en julio) ahora, encontré mis anotaciones sobre el libro en mi diario de vida y no quiero que queden sin anotar. Van.
"Me leí Lo bello y lo triste de Kawabata y quedé con una sensación confusa y triste. Era efectivamente un libro bello, pero terminaba en un sufrimiento y una crueldad tan útiles! Además, me leí unos relatos de la Susan Sontag de Yo, etc. que me dejaron llena de incertidumbre y de asco. Mucha literatura sobre literatura, mucho sexo alienado (en forma de crítica, claro, pero una crítica irónica que termina por validar lo que critica), mucha muerte.

Y ahora estoy con
Elizabeth Costello, de J. M. Coetzee. Me ha gustado, pero también es un libro metaliterario. Parece ser la constante en lo que se escribe en el último tiempo. Es extraño que los escritores solo sepan escribir sobre escritores. Debe ser porque antes escribir era un hobby y la gente hacía otras cosas. Hoy es una profesión.
Bueno, cuando ya me estaba cansando de las conferencias de Costello, aparece en escena su hermana monja. Que en cierta forma es un golpe de aire fresco: un personaje que trabaja por otros y cree en algo con certeza. La discusión entre la dos hermanas habla de una vida vista desde el sacrificio o desde el placer, desde la divinidad o desde el propio hombre, vivida para la eternidad o para el presente.
Me llamó la atención el tratamiento del tema en una novela de este tipo. Es algo en que he pensado mucho últimamente. /. . . / Todo lo que he leído ultimamente me remonta a la charla a que asistí sobre el objetivismo en Berkeley. La tesis del conferencista era que todos los movimientos a que adscribía la intelectualidad de izquierda gringa, minaban las basas mismas de la sociedad norteamericana: multiculturalismo, feminismo, reltivismo y todos los ismos que superabundaban en Berkeley. Salí de la charla encontrándola un poco fuera de contexto, tanto por el lugar como por la época. Sentía que hablaba de una vuelta al pasado, como critica la misma E. Costello a su hermana. Pero sientoque no se trata de eso. Finalmente, se necesita que alguien crea en algo. "Habrá que creer", o no?