Kertész, Imre. Sin destino. Trad. Judith Xantus. Barcelona : Acantilado, 2002.
Regalo de Isa, Pilar y Elisa para mi cumpleaños 2004, aunque entregado en junio del mismo año. En un principio, este libro me pareció un exceso, a pesar de lo precioso de la edición y de la la preocupación de mis amigas por mantenerme al día con los premios Nobel (parece que estoy dedicada a eso últimamente!) principalmente porque la mezcla de autor húngaro, tema del Holocausto y título desesperanzador me pareció demasiado poco alegre para una poco alegre época del año 2004.
Ahora lo retomé, al menos para tener una opinión. Y ciertamente, a pesar de todo lo anterior, es un libro interesante de leer. La mirada de adolescente del narrador, su perspectiva ajustada a una realidad casi "objetiva" y el optimismo que transmite a pesar de los trágicos acontecimientos que describe permiten armarse un panorama de la vida en los campos de concentración un poco más distante de los clásicos documentales y relatos sobre el tema. Me he acordado mucho de la M. José Navia y su tesis sobre la infancia en Peri- Rossi: hay una mirada ingenua y libre de juicios hechos en la mirada de este joven que desestabiliaza y hace aun más patentes los crímenes y el orden propios de los campos de concentración. Es impresionante, por ejemplo, percibir cómo el protagonista se inclina más por la admiración hacia los soldados alemanes y el pueblo alemán en general que ante sus propios compañeros judíos. Al parecer, desde su prisma, el tema del judaísmo era menos fuerte que su identificación con la patria húngara, por ejemplo.
Otro tema con el que he gozado es entender las alusiones a los distintos campos y a la geografía alemana, junto con todas las expresiones en alemán o jiddish, que igual logro comprender sin traducción. Eso es grato. Me parece como si al leer se me fuesen armando la películas mentales de los campos de concentración, como si yo hubiese estado ahí. Y eso, relacionándolo con el libro de Michel Petit es justamente lo que logra la lectura. Es entonces cuando agradezco las dos y más horas de micro diarias. ¿Quién dispone de dos horas al día dedicadas a la lectura de cualquier cosa? A pesar de la lejanía, es una gran ventaja.
martes, marzo 08, 2005
seis piezas fáciles (y el gran trabajo que significan)
Feynmann, Richard. Six easy pieces. Essentials of Physics Explained by Its Most Brilliant Teacher.Helix Books, 1995.
Empecé a leer este libro que me prestó J.P. para que ampliara mi mente. El primer capítulo es bien sencillo, así que hasta ahora, no hay problema. Pero debo reconocer que lo que más me ha servido del libro no es -lógicamente- la física, sino el empeño en enseñar la materia y en abrir las posibilidades de comprender el mundo que motivaban a Feynmann a hacer las clases. Leer la introducción fue de por sí un ejemplo de honestidad, es uno de esos textos que si bien son una alabanza al autor que prologan, también son lo bastante sinceros como para reconocer sus fallas y hacerlo, por lo mismo, más honesto y creíble.
Cuando vaya en el segundo capítulo hablaré más de la física, por ahora, celebro el entusiasmo norteamericano, el esfuerzo por la difusión a un nivel más general y a la vez, la cantidad de trabajo bien pensado que se adivina tras la elaboración de un proyecto como las lectures del Premio Nobel.
Empecé a leer este libro que me prestó J.P. para que ampliara mi mente. El primer capítulo es bien sencillo, así que hasta ahora, no hay problema. Pero debo reconocer que lo que más me ha servido del libro no es -lógicamente- la física, sino el empeño en enseñar la materia y en abrir las posibilidades de comprender el mundo que motivaban a Feynmann a hacer las clases. Leer la introducción fue de por sí un ejemplo de honestidad, es uno de esos textos que si bien son una alabanza al autor que prologan, también son lo bastante sinceros como para reconocer sus fallas y hacerlo, por lo mismo, más honesto y creíble.
Cuando vaya en el segundo capítulo hablaré más de la física, por ahora, celebro el entusiasmo norteamericano, el esfuerzo por la difusión a un nivel más general y a la vez, la cantidad de trabajo bien pensado que se adivina tras la elaboración de un proyecto como las lectures del Premio Nobel.
lunes, febrero 28, 2005
...tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Que estúpido es mirar fotos para echarle sal a las heridas, no? Acabo de recorrer mi archivo digital y no es divertido. No se pasan tan rápido las cosas; a pesar de la claridad mental, el registro en las fibras del corazón (y del cuerpo!) es más fuerte que todas las buenas razones.
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Que estúpido es mirar fotos para echarle sal a las heridas, no? Acabo de recorrer mi archivo digital y no es divertido. No se pasan tan rápido las cosas; a pesar de la claridad mental, el registro en las fibras del corazón (y del cuerpo!) es más fuerte que todas las buenas razones.
domingo, febrero 27, 2005
Pip y Estella
Dickens, Charles. Grandes esperanzas. Trad. Jonio González.
Barcelona: Plaza & Janés, 1998.
Esto de usar los libros como pretexto para escribir cualquier cosa facilita el registro de la vida que siempre me ha obsesionado. De alguna forma, escribir es una forma de atrapar el tiempo que se va como el agua entre los dedos. O al menos la ilusión de eso.
Comencé a leer este libro porque lo encontré en la repisa de una amiga el mismo día en que por décima vez pescaba en el cable el final de la película. Es de esas que siempre alcanzo a agarrar cuando los sucesos ya van hacia el final de la trama. No sé por qué, siempre me tocaba la escena del viejo presidiario revelando la verdad al pobre Pip. Luego su muerte en el metro. Y me perdía el inicio!
En verdad, es un libro que he disfrutado. Más que nada, porque su lectura me ha permitido re-conocer una realidad por la que pasé tangencialmente, pero que me marcó en lo profundo. En segundo lugar, porque con el inicio de la vida laboral, la lectura ha tomado un cariz nuevo.
Debo reconocer que mientras estudié Letras, leí poco. Es decir, no leí más que lo que debía y algunas cosas escamoteadas en los minutos en que debiera haber estado terminando algún ensayo, con el pretexto de "tomar ideas" para seguir escribiendo. Bastante poesía leí así. Y ahora, que ya no tengo que escribir nada cuando llego a mi casa. . . he descubierto nuevamente el placer de leer sin analizar más de lo que me viene a la mente. Gracias a Dios, eso sí, mi mente adaptó el formateo letrado y ahora es batante más ágil en la captación de significado y ese tipo de peripecias.
Fue un gusto leer una novela clásica -con principio, medio y fin (al fin!)- y gozar el vocabulario, la ironía de Dickens y el final feliz que tanto se agradece en este mundo en que por llevar la contra a Holliwood todos los alternativos optan por finales suicidas.
Así con Mr. Pip y Estella.
Aparte, en un rincón de mi fantasiosa cabeza mantengo grandes esperanzas. Eso también responde a inicio de esta lectura.
Barcelona: Plaza & Janés, 1998.
Esto de usar los libros como pretexto para escribir cualquier cosa facilita el registro de la vida que siempre me ha obsesionado. De alguna forma, escribir es una forma de atrapar el tiempo que se va como el agua entre los dedos. O al menos la ilusión de eso.
Comencé a leer este libro porque lo encontré en la repisa de una amiga el mismo día en que por décima vez pescaba en el cable el final de la película. Es de esas que siempre alcanzo a agarrar cuando los sucesos ya van hacia el final de la trama. No sé por qué, siempre me tocaba la escena del viejo presidiario revelando la verdad al pobre Pip. Luego su muerte en el metro. Y me perdía el inicio!
En verdad, es un libro que he disfrutado. Más que nada, porque su lectura me ha permitido re-conocer una realidad por la que pasé tangencialmente, pero que me marcó en lo profundo. En segundo lugar, porque con el inicio de la vida laboral, la lectura ha tomado un cariz nuevo.
Debo reconocer que mientras estudié Letras, leí poco. Es decir, no leí más que lo que debía y algunas cosas escamoteadas en los minutos en que debiera haber estado terminando algún ensayo, con el pretexto de "tomar ideas" para seguir escribiendo. Bastante poesía leí así. Y ahora, que ya no tengo que escribir nada cuando llego a mi casa. . . he descubierto nuevamente el placer de leer sin analizar más de lo que me viene a la mente. Gracias a Dios, eso sí, mi mente adaptó el formateo letrado y ahora es batante más ágil en la captación de significado y ese tipo de peripecias.
Fue un gusto leer una novela clásica -con principio, medio y fin (al fin!)- y gozar el vocabulario, la ironía de Dickens y el final feliz que tanto se agradece en este mundo en que por llevar la contra a Holliwood todos los alternativos optan por finales suicidas.
Así con Mr. Pip y Estella.
Aparte, en un rincón de mi fantasiosa cabeza mantengo grandes esperanzas. Eso también responde a inicio de esta lectura.
jueves, febrero 24, 2005
perspectivas
Alliende, Felipe y Mabel Condemarín. La lectura: teoría, evaluación y desarrollo. Santiago: Andrés Bello, 2000 [1982].
leo la introducción y creo que las teorías que se aplican ya no son validas. y veo enla propia escritura del libro como les llevamos el amén a los teóricos de turno, considerandolos como autoridad y como no ponemos en discusión las ideas que se debaten en los textos. Claramente, seguimos adoptando las modas sin pensar... ¿Me interesaría seguir estudiando este tema, como el curso de Literacy through Literature que hice en Berkeley? Es un línea interesante. creo que vale la pena desarrollar paralelamente el tema teórico y el tema práctico...Como los autores de este libro, ciertamente.
leo la introducción y creo que las teorías que se aplican ya no son validas. y veo enla propia escritura del libro como les llevamos el amén a los teóricos de turno, considerandolos como autoridad y como no ponemos en discusión las ideas que se debaten en los textos. Claramente, seguimos adoptando las modas sin pensar... ¿Me interesaría seguir estudiando este tema, como el curso de Literacy through Literature que hice en Berkeley? Es un línea interesante. creo que vale la pena desarrollar paralelamente el tema teórico y el tema práctico...Como los autores de este libro, ciertamente.
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